Incluso con una de las multas se creó una fundación en la capital colombiana, una curiosa variante benéfica, que salvó el diario El Espectador y recibió elogios de Gabriel García Márquez, con quien alternaba.
Fue el acaudalado con más imagen internacional tras emigrar a Nueva York en los años sesenta y codearse con la jet set.
Fonte | El País
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