(...) Ahí estuvo más fina Soraya que, a toro apuntillado, alabó "la visión política" del morlaco. Claro que lo mismo dijo de su sucesor, Catalá Polo, digo yo que con tanto visionario, ya está tardando Afflelou en patrocinar ese departamento. Pero a lo que interesa. Visto que están de moda los velatorios
corpore insepulto et fodiente —don Juan Carlos, Rubalcaba, Botella— urge un
modus operandi, un protocolo, un decálogo, algo. ¿Mejor dar el pésame o la enhorabuena? ¿Llevar flores o una petaca de absenta? ¿Look casual, cóctel o etiqueta? ¿Responso o despedida laica? ¿Duelo o juerga? Mientras Carmen Lomana se pronuncia al respecto, estoy por enviar una esquela a Génova con la siguiente leyenda: "Alberto al hoyo y Soraya al bollo", por ir innovando.
Fonte | El País