Los catálogos de las editoriales norteamericanas y británicas rebosan de zombis, vampiros y paisajes posapocalípticos, pero el libro-salvador por el que todos apuestan es, sin duda, The Passage, de Justin Cronin, primera parte de una trilogía vampírica cuyos derechos cinematográficos han sido adquiridos para una película que podría dirigir Ridley Scott. Ballantine, una marca de Random House (propiedad a su vez de Bertelsmann, una de las cinco mayores corporaciones globales de "contenidos",
id est, de ideología dominante, sección entretenimiento), compró los derechos de la trilogía por algo más de 3,5 millones de dólares, de manera que se esforzarán en rentabilizar la inversión.