
Efectuamos numerosos viajes por el corazón de Gipuzkoa: Altzo, Ataun,
Errezil, Usarraga, Beizama, Asteasu, Betelu, en Navarra, Zaldibia,
Mutiloa, Segura, Zerain, Aduna, Anoeta, Villabona, Orio, Oñati, etc.
Durante esos periplos, además de transmitirme su enorme sabiduría sobre
hechos, monumentos, costumbres y personajes, me presentó a algunos de
ellos como D. Joxe Miguel Barandiarán, Antonio Mª Labayen y Julio y Pío
Caro Baroja.
No faltaba el consiguiente pausado yantar, siguiendo la
máxima latina: “
Primum vivere, deinde philosophare”. Su amena
conversación desprendía una enorme admiración por el paisaje y cercanía
no fingida hacia el paisanaje. Lo mismo hablaba con el korrikalari de
Betelu, con el tabernero de Beizama, con el baserritarra de Amezketa,
con el alcalde de Elduaien, con el médico de Errezil o con el
cascarrabias de Jorge Oteiza. Para nadie es un secreto que sentía una
connatural preferencia por la investigación de campo, no tanto la de
salón, aunque ésta tampoco la despreció. Manifestó abiertamente un
inmenso amor por el euskera, idioma patrio, minorizado, diglósico, a
veces denostado y en otros tiempos castigado.
Fonte | NoticiasGipuzkoa