Tras Ágreda y Maluenda llegaron el Día de Difuntos al santuario de Misericordia, en Borja, donde el alcalde, Eduardo Arilla les recibió junto a otra ilustre vecina, Cecilia Giménez, visiblemente emocionada, además, mientras escuchaba cómo Paloma recitaba el conocidísimo Vivo sin vivir en mí o contaba algunas anécdotas vividas junto a Juan Pablo II en sus años como reconocida vaticanista. Al terminar el concierto, Arilla y Cecilia le pusieron al corriente de cómo iba el Centro de Interpretación sobre el
eccehomo, y en América --Behold the man--, la ópera sobre el fenómeno, contando además como exclusiva que, a finales de mes, llegará a Borja Paul Fowler, su compositor, y quién sabe si repetirá de nuevo visita Doreen Carvajal, la corresponsal en Europa del New York Times, que le dedicó extenso reportaje hace un año.