(...) En este sentido, David Rubin, profesor de Psicología y Neurociencias de la Duke University (Durham, EE UU), decidió investigar las razones por las que alguien comete un
lapsus linguae. Para ello, realizó una encuesta a 1.700 personas a las que se les preguntó si en alguna ocasión se habían equivocado al referirse a otra persona, y si ellas mismas habían sido objeto del desliz. A continuación, se les pidió que explicaran la relación existente entre los
individuos o animales cuyos nombres habían intercambiado. Las conclusiones del trabajo, que fueron publicadas en la revista Memory and Cognition, establecían que el origen del fallo se debía al modo en que archivamos la información. (...)
Fonte |
elpais.com
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