El orden -esa virtud por la que un país, empresa o familia resultan ordenados- no es un hecho concreto y singular, sino un conjunto estable de normas, hábitos y actitudes que construyen un espacio público agradable. El orden es, en consecuencia, indivisible. Cuando hay orden, lo hay para todo; y cuando no lo hay, florece el caos. Por eso cabe decir que, aunque el orden no es tan esencial como la justicia, la igualdad o la paz, es conditio sine qua non para su existencia.
Fonte | La Voz de Galicia
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