Al parecer, en parte se atribuye esta transexualización a algunos productos de belleza y medicamentos que utilizamos los hombres y las mujeres (verbi gratia: “la pídora anticonceptiva o las lociones para después del afeitado”) que revierten en los ríos. Luego la fauna acuícola también está gobernado por el régimen farmacopornográfico, que diría Preciado.
Fonte | El Mundo
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