Para que un país tenga déficit es necesario que otros tengan superávit: Berlín y Bruselas, por este orden, han aplicado mano dura a la periferia de Europa desde que empezó la crisis, y van ya más de cinco años, para que el sur reduzca tanto sus déficits fiscales (con recortes de gasto y subidas de impuestos) como sus déficits comerciales, con una salvaje devaluación interna.
Fonte | El País
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