Permítanos hacer una breve semblanza de lo acaecido durante estas cinco décadas: ingresó en el seminario de Santiago en 1948, recibió el sacramento del orden, que le configuraba como un hombre nuevo, hombre consagrado a Dios, «Sacerdos in aeternum» (sacerdote para toda la eternidad), con la imposición de las manos de Miguel Novoa Santos, obispo auxiliar de la diócesis de Santiago, junto con 62 compañeros de su mismo curso. Fue trasladado a Salamanca, donde perfeccionó su formación realizando estudios de Teología Pastoral en la Universidad Pontificia
Fonte | La Voz de Galicia
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