(...) Mandarlo a la cárcel es una cobardía que la ley hace casi imposible. E inhabilitarlo ahora, cuando él mismo ya se inhabilitó in aeternum, para jugar con los nietos, suena a chuminada -«tú me destierras por cuatro -dijo el Cid-, yo me destierro por ocho-».
Fonte | La Voz de Galicia
Ningún comentario:
Publicar un comentario