¿De qué estoy hablando? De Iker Casillas, en Madrid, al filo de la medianoche, con un micrófono, hablando para toda España, para todos los públicos, a niños de 8, 9 y 10 años, en directo y en televisión, y diciendo sobre sus compañeros, simpáticamente, algo así como "no hagáis caso a estos cabrones, que no dejan de dar por culo". No, si Casillas es un santo. Su pierna es una reliquia que idolatraremos "in aeternum" y Robben verá en sus pesadillas hasta el día de su muerte.
Fonte | El Mundo
Ningún comentario:
Publicar un comentario