Y tienen su parte de razón: "Está el caso contrario, el de los niños apuntados en mil actividades extraescolares de todo tipo, con agendas agotadoras... Una especie de 'horror vacui'. Aquellos que nos hemos aburrido en la infancia deberíamos saber que esos tiempos muertos tienen su valor, son momentos de soledad en los que el individuo aprende a elegir, a definirse".
Fonte | El Mundo
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