En Panamá, entre el aire acondicionado del gélido adentro y los higrómetros enloquecidos del tórrido afuera, se habló mucho del español y de los libros que lo transportan y fecundan. De todos los libros, el libro, que diría el antiacadémico Cortázar, y también de sus siempre improbables destinatarios, aunque ya sabemos que, como pontificó el latino, habent sua fata libelli, y que cada libro escoge a su lector.
Fonte | Habent sua fata libelli
Ningún comentario:
Publicar un comentario