
Recuerdo la impresión que me produjo en Salamanca ver aquellas filas
impresionantes de infolios. Algo dirán estos frailes, pensé, y me tiré
once años estudiando escolástica. Ahora se conoce al padre Ceferino porque tiene una calle en Oviedo, y se
vive de una filosofía del big bang y el cerebralismo, el cerebro como
un ordenador que nos permitirá pensar en todo. Y la gente con eso vive.
¿Qué es pensar? ¿Ponerse como el de Rodin, desnudo? Y sin embargo el de
Rodin es el prototipo de pensador, el
cogito ergo sum y todo lo que me
rodea puede ser falso. Esa es la duda metódica de Descartes. Cada vez
entiendo menos que Descartes se haya convertido en el prototipo de los
filósofos. A lo mejor es que todo lo que me rodea no existe y lo que
existe es el pensamiento, dice, pero luego su pensamiento va y encuentra
a Dios. Pues hombre, haber empezado por ahí. En filosofía era un
voluntarista radical.
Fonte | ABC
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