(...) Hace un tiempo publiqué en este periódico un artículo (7-enero-2014) cuyo título, ¿Una pregunta balsámica?, hacía referencia al hoy supuestamente irreconducible “problema catalán”. En él, y aun deplorando la posible disgregación de un país que lleva siglos unido, trataba de reflexionar sobre la conveniencia balsámica de seguir la estela del Tribunal Supremo de Canadá, un intento jurídico serio de ofrecer una vía legal que, sin reconocer el “derecho a la secesión”, permitiera atender a las demandas pacíficas y democráticas de una parte de su población y encauzarlas democráticamente.
Mientras los británicos optaban por un bálsamo de este tipo en la “cuestión escocesa” que ha logrado una inmediata pacificación y un aplazamiento ad calendas graecas de futuros cuestionamientos, aquí seguimos enfrascados en el muy torero pero ineficiente “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible” como única respuesta política a un problema enquistado que envenena gravemente la convivencia entre españoles, y ahora exacerbado por la crisis y la artera manipulación sentimental de Mas y sus corifeos, combinada con una indiscutible habilidad política para sortear los obstáculos legalistas dispuestos por la brigada aranzadi (Enric Juliana dixit). (...)
Fonte | El País
Mientras los británicos optaban por un bálsamo de este tipo en la “cuestión escocesa” que ha logrado una inmediata pacificación y un aplazamiento ad calendas graecas de futuros cuestionamientos, aquí seguimos enfrascados en el muy torero pero ineficiente “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible” como única respuesta política a un problema enquistado que envenena gravemente la convivencia entre españoles, y ahora exacerbado por la crisis y la artera manipulación sentimental de Mas y sus corifeos, combinada con una indiscutible habilidad política para sortear los obstáculos legalistas dispuestos por la brigada aranzadi (Enric Juliana dixit). (...)
Fonte | El País
Ningún comentario:
Publicar un comentario