"Pero desde un punto de vista pragmático, solo la tutela incómoda del Ejército, si renuncia a sus poderes de facto tras las presidenciales de julio de 2012, permitiría al Partido de la Justicia y Libertad emprender un urgente programa social de hacer frente a la pobreza que atenaza a casi el 80% de la población, a la caída del turismo y a la carga adicional de decenas de millares de trabajadores que huyeron del conflicto de Libia y han perdido su
modus vivendi. Queda por ver cuál sería la respuesta de los salafistas, empeñados en aplicar sus preceptos oscurantistas ante lo que consideran un desvío o traición de sus pares (...)"

Fuente | El País
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