"Trabajo, trabajo, trabajo". Son los tres secretos que el viticultor Charles Philipponnat revela que, desde 1522, le ha transmitido su familia para dar con el mejor de los espumosos. En la eterna discusión entre terruño o mezcla, el maestro dice que nada vale tanto como el oficio. Dentro de ese trabajo destaca por su sinceridad, sus etiquetas desvelan hasta la fecha del degüello, dando un plus de honestidad a la frase in vino veritas. Philipponnat conoce la deriva del mundo a través del paladar: "Se terminaron aquellos jarabes azucarados de antaño, caminamos hacia champanes más secos, porque vivimos de forma más ligera".
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