(...) Fraga se empeñaba en llevarte la maleta («usted es mi invitado, mi querido amigo»), te abrumaba con datos y explicaciones históricas, te invitaba/ordenaba a comer las especialidades, te presentaba a exmandatarios de renombre mundial y te hacía saber «in situ» que lo mismo le daba hablar el inglés, el francés o el alemán. (...)
Fonte | ABC
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