En síntesis: “El país de nunca jamás”, en el que los “niños perdidos” –en última instancia, heterónomos– pueden llegar a creer en las buenas intenciones del capitán Garfio.
Pensar significa mantener el esfuerzo de reconciliar lo general y lo particular, el hic et nunc y su concepto, a sabiendas de la no existencia de su adecuación inmediata, del constatable desgarramiento existente de lo uno y de lo otro.(...)
fonte | EL NACIONAL
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