Los que tenemos la fortuna de conocer al cardenal Capovilla y nos honramos con su amistad sabemos lo acertado que resulta el pensamiento de Cicerón aplicado a este testigo de toda una época que ahora cumple la venerable edad de 100 años. Custodio de la memoria histórica y espiritual del papa san Juan XXIII (fue su secretario particular, su albacea testamentario y el guardián de su archivo), el cardenal Capovilla une a su formidable experiencia, una sencillez poco común, una penetrante agudeza de pensamiento y una gran afabilidad de trato.(...)
La última vez que tuve la fortuna de visitarle en Sotto il Monte, me recibió afablemente, abriendo los brazos y diciéndome con una sonrisa: “Padre, suponía que la próxima vez que nos encontráramos iba a ser en el Paraíso”. Querido y venerado don Loris: Ad multos annos!
Fonte | Ecclesia
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